El amor en tiempos de despersonalización

Actualizado: may 23

Por Juan Pablo Ialorenzi




Quizás, esta breve introducción podría parecer algo exótica, Sin embargo, la considero apropiada para comprender el tema que nos convoca: el amor.

Algunas creencias o mitos, por más que puedan ser extraños a nuestra cultura, sirven para comprender lo humano y, por consiguiente, sobre nuestra realidad más cercana.

En la tradición del budismo japonés existen los llamados Gaki. Estos son “espíritus hambrientos” que se encuentran en uno de los niveles inferiores de la existencia, muy por debajo de la humanidad. Si bien esta creencia muestra un mundo complejo, con divisiones y subcategorizaciones, me detendré en un aspecto en particular. Como señala el periodista griego Lafcadio Hearn en su obra Kwaidan, todos los Gaki tienen hambre y sed y en ese sufrimiento encuentran tres grados. Los Muzai-Gaki padecen hambre y sed sin poder saciarlas, los Shozai-Gaki se alimentan constantemente de sustancias impuras y los Usai-Gaki, los más afortunados, pueden comer solamente las sobras de los hombres.

Para no quedarnos en abstracciones, veremos que estas figuras míticas pueden enseñarnos algo sobre los que hoy vivimos y lo que el Ministerio de Salud de la Nación promueve con respecto al sexting como alternativa de cuidado durante la cuarentena.

La actualidad del amor Desde una mirada clásica, el amor, lejos de ser un mero sentimentalismo, es el conocimiento de cierto bien y el constante deseo de adhesión a él. Es decir, el hombre por medio de su inteligencia conoce algo, y por su voluntad se mueve hacia ello. Así es como unos esposos que, pudiendo haber discutido, siguen amando a aquella persona que conocen profundamente. El amor es esencial para nuestra vida y condición permanente para nuestra felicidad. Sin él todo tambalea.

San Agustín de Hipona con su “ama y haz lo que quieras” enseña que quien ha desarrollado una aguda capacidad de amar, de ver lo esencialmente bueno en las cosas, es capaz de ser feliz. Pero ¿cómo encontrar ese amor constante en nuestra sociedad? La posmodernidad denosta lo permanente y alienta el subjetivismo. El hombre dueño de las cosas no se percibe condicionado por la naturaleza, busca dominarla a su gusto. Por eso desconoce compromisos y atiende a su deseo individual, tan pasajero como sus emociones. Esto trató de retratar Zygmund Bauman en Amor líquido. Para el hombre posmoderno todo es en cuanto es útil a su deseo subjetivo. En este contexto el amor de pareja se subvierte en una relación utilitarista.

En el comienzo de cualquier relación amorosa de una pareja, lógicamente, existe una atracción física. Por cuestiones de tiempo, la exterioridad se antepone a un conocimiento más profundo. Si existe un real interés por conocer al otro, ese cuerpo dejará de ser “el todo” para ser el aspecto material de una vasta sustancialidad. Pero si el interés no existe, si solamente la pareja busca el placer pasajero e individual, el otro es solo un instrumento. Claro que esto no siempre sucede de modo consciente. Ese “amor” viciado, al basarse en el placer físico, a modo de la asimilación y acomodación piagetiana, tiende a acostumbrarse y a querer ir por más. Es insaciable.

El hombre, como los Muzai-Gaki, es incapaz de llenar su sed de amor. Pero la parodia de amor viciado lo lleva a actuar como los Shozai-Gaki, inhabilitados para amar verdaderamente, buscan respuesta en lugares donde no las van a encontrar. Consumen esas “sustancias impuras” que quitan el hambre pero que no nutren. O como los Uzai-Gaki, acceden a los residuos del amor, solamente a la cáscara. La posmodernidad supo aunar a estos tres “espíritus hambrientos” en un solo hombre, que perdió aquello que era lo más importante que tenía, el verdadero amor.

Perversión oficial Mitos, creencias, filosofía, sociología y pedagogía. Todo sirve para entender la actualidad. Además de los ya conocidos manuales y reglamentaciones sobre educación sexual y derechos sexuales y reproductivos que se desvían de la naturaleza de la persona, días atrás el Ministerio de Salud de la Nación salió a promover el sexting, o sea, el intercambio de fotos o mensajes de contenido erótico por medios digitales. Y el presidente, tímidamente, dio su apoyo. Esta es una práctica ya naturalizada por muchos jóvenes. Entonces, podemos pensar que no era necesaria una autorización gubernamental que habilite la práctica. Las reglas oficializadas son pedagógicas. Lo que permiten es mostrado como bueno. Lo que promueven, ya sea por medio de normativas o comunicados, es enseñado como algo positivo para la población. Pero en esta ocasión, no se busca implementar una acción -dado que ya se hace- sino legitimar el utilitarismo y mostrarlo como algo deseable, para distraer con el placer físico despersonalizado y alejar al hombre de lo mejor que tiene, el amor. Así tal vez, poco a poco, este vaya ignorando su origen y la fuente del Amor.


Artículo publicado en el Diario La Prensa el 30 de abril de 2020.

Somos un medio libre e independiente que trabaja para difundir información verdadera y accesible a todas las personas. Queremos que cada uno sea consciente de lo que defiende y sea libre de decidir y hacer lo mejor.

#LibresEnSerio

Páginas para seguir leyendo

Si estás atravesando un embarazo inesperado y necesitás ayuda contactáte de manera gratuita con la "Red Nacional de Acompañamiento a la Mujer con un Embarazo Vulnerable":
Tel.: 0800-333-1148
  • White Facebook Icon
  • White Instagram Icon
  • White Twitter Icon
  • Logo Cuidar la Vida
  • White YouTube Icon