Año perdido y adoctrinamiento al descubierto

Por Matías Delgadillo*





El año 2020 ha revolucionado totalmente la vida cotidiana, y dichos cambios han sido totalmente forzados para una sociedad que no estaba preparada para afrontar una pandemia.


Dicho cambio, también radicalizó las escuelas y universidades, junto a otros establecimientos de educación. Fue para aquel lunes 16 de marzo de 2020 -y supuestamente hasta el 31 del mismo mes- que las clases presenciales se iban a suspender en Argentina por las alarmas sanitarias. La sociedad en general avaló dicha idea creyendo que la duración no iba a ser tan larga y que al mismo tiempo sería eficiente tanto para los chicos como para los adultos mayores que concurren a las escuelas, cuando fue todo al revés; las clases presenciales fueron suspendidas durante todo el año con muy pocos días de poder asistir presencialmente y un gobierno que desatendió totalmente a estudiantes y maestros que atravesaban una situación cada vez más complicada.


Mientras pasaban los meses, en los que las clases solo eran virtuales, se fueron destapando un montón de cosas: la incapacidad de un aprendizaje adecuado para los alumnos, el agotamiento psicológico, la poca atención de los estudiantes al intentar atender a las clases virtuales y las actividades que dejan los maestros dentro de la plataforma digital pertinente para la solicitud de tareas, la poca posesión de dispositivos electrónicos por parte de familias con poco sustento económico -sobre todo en el interior del país- y como último gran detalle, el adoctrinamiento. Hablaremos sobre este último pues si nos detenemos a pensar sobre todo lo acontecido durante el año de la “virtualidad escolar” daría para un libro y no es la idea, pero invito al lector a investigar al respecto.


Durante todo el 2020 han aparecido muchas denuncias por parte de padres y alumnos reclamando que existe una bajada de línea política en las aulas, uno de los casos más reconocidos habría sido el de una pregunta de examen -virtual- en el CBC de la UBA dentro de la materia Introducción al Pensamiento Científico donde se habla de que en la gestión de Mauricio Macri hubo un “atraso científico y tecnológico” y es aquí donde frenamos y reflexionamos al respecto: ¿Qué tiene que ver la gestión de un expresidente con una materia totalmente ajena a esos asuntos? Sea quien fuese el nombre que figurase ahí -véase Cristina Kirchner, Alberto Fernández, Carlos Menem, entre otros- la bajada de línea ideológica es más que evidente y es algo que se debe combatir sin lugar a dudas pues se supone que la educación debe fomentar el pensamiento crítico y autónomo sin sesgos partidarios de ningún tipo ya que eso lo debería formular el propio alumno mediante experiencias, principios y valores que desarrolla.


¿Recuerdan al Gorila Gorilón? Aquel audiocuento en donde se habla despectivamente sobre el individualismo y la meritocracia reivindicando la idea de “egoísmo” en aquellas personas que avalan aquellos principios como manera de desarrollo. Creo que no hay mucho que explicar, es lógico que sin el esfuerzo no hay recompensa, y regalar el dinero del Estado sin motivo alguno en una falsa “distribución de los ingresos” traerá tarde o temprano crisis y freno al desarrollo económico pues desalienta las inversiones y fomenta el aumento del Estado de manera inevitable, y es común que las personas se vean perjudicadas si saben que la cantidad de plata que debe pagar en impuestos luego es distribuida de manera que no genere crecimiento ni empleo digno para que cada quien tenga chances de desarrollarse de manera individual sin necesidad de depender del Estado para subsistir.


A todo esto y luego de que aparecieran varios casos de bajada de línea con claros sesgos ideológicos, la ministra de Educación porteña salió a señalar a los docentes que cometen esta clase de accionares en las aulas y el oficialismo o grupos cercanos a ellos radicalizados a la izquierda respondieron con mucha furia a esta polémica desatada, pues quedó más que claro que se les tocó una herramienta que ellos manejaban para que los estudiantes formen un tipo de pensamiento específico y cuando crezcan militen esa clase de ideas.


A todo esto, nos podemos hacer la siguiente pregunta: Si tan buenas son las ideas de la izquierda, ¿por qué hay que imponerlas en las escuelas y universidades? Es más que obvio, no hay otra manera más eficaz ya que los chicos son el futuro y proyecto de una sociedad, y si de entrada se les inculca ciertas ideas -erróneas o no- luego pensarán y votarán esos valores. Hay que tener presente que muchas personas relevantes solicitaron la inmediata renuncia de la ministra por haber tocado tal tema o atacaron de manera feroz hacia aquellos dichos, ya que como mencionamos, se tocó un tema que la izquierda quería imponer de manera silenciosa y disimulada, hecho que no sucedió y cada vez salen más casos a la luz, pues los padres sobre todo han tenido la posibilidad de visualizar qué es lo que se les enseña a los chicos desde sus computadoras o celulares.


Por otra parte, la figura destacada de Agustín Etchebarne ha denunciado en sus redes sociales casos de adoctrinamiento en las escuelas y universidades, evidenciando que en las instituciones educativas no se apunta a formar un pensamiento crítico por parte del alumno sino más bien político-partidario.


Conociendo todo esto, y sabiendo que la educación en Argentina corre peligro, se debe dar la batalla cultural también dentro de las escuelas y universidades. Es muy probable que muchos hagan la vista gorda por miedo a que los profesores y directivos hagan hasta lo imposible para que no apruebe su proyecto académico, y es lógico, pero hay que ser conscientes de que esto en algún momento se debe frenar y hay que seguir denunciando esta clase de hechos para lograr hacer temblar a la izquierda y que se derrumbe de una vez. Invito al lector a la reflexión.


* El autor es estudiante del último año de la escuela secundaria y está cursando el Ciclo Básico Común en la Universidad de Buenos Aires.