Acosados por las campañas anti-acoso

Por Carlos Ialorenzi y Myriam Mitrece


Opinión de un varón

La sociedad posmoderna amante de sostener y comprar relatos tiene al hombre en la

mira. El ataque del feminismo radical, los grupos de izquierda y los mensajes

patrocinados por los diferentes gobiernos (nacional, provincial o municipal) a lo largo y

a lo ancho del país lo han instalado con fuerza estos últimos años. Los heterosexuales y

los padres de familia somos para estos, el objetivo al que hay que “deconstruir”.


Ni golpeador, ni acosador, ni violador

Desde hace tiempo, el gobierno de la CABA viene utilizando los “subterráneos”, la vía

pública y las pantallas ubicadas en sus distintas reparticiones, con leyendas como “Ni

loca, ni perseguida, ni histérica” y mensajes contra la violencia y el acoso a las

mujeres.

La inmensa mayoría de los varones, no somos golpeadores, ni acosadores ni

violadores. Una minoría de violentos o degenerados, hacen que todos quedemos

bajo sospecha.

Una sociedad que hace tiempo viene acarreando una importante pérdida de valores,

en la que se quiere dejar a un lado a Dios y se pondera el relativismo, se asemeja a un

barco a la deriva en medio del océano.

Los hombres y las mujeres nos complementamos y nos necesitamos mutuamente.

Hemos sido creados para compartir nuestras vidas. Es una locura ideológica fomentar

este enfrentamiento.

Los varones tenemos que defender nuestros derechos como padres y proteger a

nuestros hijos desde la concepción y durante toda la vida.

El marxismo tiene entre sus objetivos principales “deconstruir” la familia y es por eso

qué suceden estas cosas. Esto no es para ayudar a las mujeres, es un furibundo ataque

contra la familia, que muchos medios de comunicación y funcionarios “políticamente

correctos” se están encargando de difundir e imponer.


Sentido común e igualdad ante la ley

El hombre tiene que proteger y acompañar a la mujer y esto no implica ponerla en un

segundo plano. Rescatar la caballerosidad, que parece haber desaparecido del

lenguaje cotidiano, es lo que deberíamos difundir. No es bueno que la distinción,

nobleza y generosidad desaparezcan: una cosa es halagar con un “piropo” agradable a una mujer y otra molestarla, agredirla o acosarla. Ninguna persona debe ser tratada

indignamente.

Nuestro Código Penal con la reforma del 2012 quebrantó el principio constitucional de

igualdad ante la ley, estableciendo una pena mayor para el hombre que mate a una

mujer.


"¿qué ser humano no ha sufrido alguna situación de violencia a lo largo de su vida? Ni varones, ni mujeres estamos exentos."

Opinión de una mujer

Afirmo que toda forma de violencia es condenable, más aún si se utiliza el ejercicio del

poder de los fuertes sobre los débiles. También, que sus causas son múltiples y el

análisis complejo, pero en este momento me ocupare de otro aspecto.

La perspectiva totalitaria de género ha ido tomando todos los espacios públicos (y aún

privados) con una ideología que enfrenta a varones y mujeres.

Cada vez es más frecuente escuchar que el violador no es un enfermo, sino un hijo

sano del patriarcado, cultura que considera a la mujer como un objeto sin voluntad

propia.

La ley de Protección Integral a las Mujeres fue un hito en un camino que nos pone en

un lugar en el que casi cualquier acción que nos contraríe, podría encuadrarse en un

concepto amplio de violencia. Hasta aquí podría considerar que se busca equilibrar

antiguas injusticias, pero abandono esta opción cuando se hace cada vez más evidente

que la intención es que una misma se ubique en un lugar de víctima y se rebele “frente

al poder del macho”. Desde el espacio público se ingresa al espacio íntimo de los

propios pensamientos y recuerdos.


Del espacio público al “lavado de cerebro”

A cada paso encontramos afiches y propagandas que nos recuerdan que “el acoso

existe” y que “el 100% de las mujeres ha sufrido alguna vez acoso en un medio de

transporte”. Sobre esto, machaconamente se insiste en el machismo cultural y en la

opresión del patriarcado, ejerciendo una suerte de unión necesaria entre las primeras

acciones y las segundas explicaciones. Vamos con un ejemplo:

De una investigación del Observatorio Ni una Menos derivó la campaña: Ni loca, ni

perseguida, ni histérica. El acoso existe; que surge desde el Ministerio de Transporte

de la Ciudad y al que acompañan Nación y Provincia.

Me pregunto ¿qué ser humano no ha sufrido alguna situación de violencia a lo largo de

su vida? Ni varones, ni mujeres estamos exentos. Pero este mensaje dirigido a nosotras

puede activar el recuerdo de alguna situación puntual (que quizás haya pasado sin

importancia y de modo alguno influyó en nuestras vidas) y la asociamos al mensaje

insistente de la violencia machista. De más está decir el impacto que provoca en las

mujeres que verdaderamente han sufrido situaciones de violencia mayores.


Una vez más se vuelve carne el lema feminista: “Lo personal es político”. Las ideologías

buscan penetrar en el ámbito de la interioridad humana para realizar una verdadera

revolución y neutralizar la resistencia de los disidentes.


Fuente:

http://www.laprensa.com.ar/475976-Acosados-por-las-campanas-antiacoso.note.aspx

Ialorenzi, C. y Mitrece, M. 2019, 02/05. Acosado por las campañas antiacoso. La Prensa.

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