Autopercepciones y autocensura

Por Carlos Ialorenzi


"Me dijeron que en el reino del revés

Nadie baila con los pies

Que un ladrón es vigilante y otro es juez

Y que dos y dos son tres.

Vamos a ver como es

El Reino del Revés."


Si a nuestro analista le contáramos que nos autopercibimos un miembro de la familia Rockefeller, seguramente el profesional nos escucharía y pensaría que realmente estamos con un grave problema de personalidad.

En esta época llena de relatos y visiones basadas solamente en sentimientos, parece ser que todo se puede cuestionar, inclusive la redondez de la tierra. El posmodernismo nos quiere hacer ver que todo es subjetivo. Parece que se acabó la era de la razón. Ahora lo importante es sólo lo que sentimos.


Pocos días antes de la finalización del gobierno del presidente Macri, se dispuso a través de la resolución 3159/2019 de la Secretaría de Salud, la cobertura total del tratamiento hormonal de cambio de sexo para las personas que lo decidieran, una medida que las obras sociales y las prepagas tienen la obligación de cubrir. Son drogas para la feminización, para la masculinización, y también hay inhibidores puberales.

Esto incluye "acceder a intervenciones quirúrgicas totales y parciales y/o tratamientos integrales hormonales para adecuar su cuerpo, incluida su genitalidad, a su identidad de género autopercibida".


"Los efectores del sistema público de salud, ya sean estatales, privados o del subsistema de obras sociales, deberán garantizar en forma permanente" estos derechos.

Demás está decir que toda esta cobertura está repercutiendo en los costos de los servicios de salud. Lo pagamos todos los ciudadanos de una manera u otra.


Ahora bien, volviendo al caso del analista, si nos basamos solamente en los sentimientos o en lo que autopercibimos, podríamos exigirle al Estado que nos provea de algunos millones de dólares ya que nos percibimos millonarios como los miembros del clan Rockefeller.


CALLAR PARA SER ACEPTADO


Muchas veces cuando hablamos, en el café o en nuestras casas, sobre algunos temas espinosos, por ejemplo: la ideología de género, los gobiernos pasados -de facto o de iure-, la promoción de la homosexualidad, las posibles soluciones a la inseguridad, la subversión de los años setenta, la legalización de las drogas escuchamos comentarios que poco o nada tienen que ver con lo que se suele expresar en la mayoría de los grandes medios de comunicación.


La corrección política impuesta culturalmente por estos, viene provocando desde hace años la autocensura. La irrupción de las redes sociales, está logrando que la gente se anime y diga lo que realmente piensa. También pasa lo mismo en los comentarios de las notas publicadas en las páginas web de la prensa escrita. Los políticos, la dirigencia en general y los medios, deberían tenerlo en cuenta.

Hoy tenemos al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo) al acecho. Cualquier ciudadano que se exprese en contra de su visión, puede ser pasible de una denuncia.


Sabemos que este organismo que mantenemos todos con nuestros impuestos, no va a aceptar una denuncia de una persona heterosexual, que se haya sentido ofendida por su condición de tal, o de un católico que haya visto agraviado su credo.


Ser heterosexual y/o católico, no nos hace seres humanos superiores, pero deberíamos recibir el mismo tratamiento y protección de los que no lo son para no ser discriminados.

Además este Instituto ha tomado una clara y manifiesta postura a favor del aborto y el Gobierno nacional no toma ninguna medida para que esto no suceda.


LIBERTAD DE EXPRESIÓN


Estamos viviendo una etapa de grandes cambios. Ser políticamente incorrecto es hoy la postura de los que queremos seguir viviendo en un Estado en donde se respete la libertad de expresión y de prensa. Las redes sociales, las páginas de información independientes y diarios como La Prensa, son los grandes canales para seguir luchando contra la "corrección política" y seguir ejerciendo nuestros derechos amparados por la Constitución Nacional.


No nos dejemos amedrentar. Hoy más que nunca hay que comprometerse. Argentina tocó fondo social y económicamente. De esto se sale volviendo a defender al ciudadano honesto (que es la mayoría), protegiendo y promoviendo a la familia, amando a la patria, combatiendo la corrupción, respetando la libertad de mercado, dando seguridad física y jurídica a todos los habitantes y castigando al que delinque.

Quizás nunca les hemos exigido esto con nuestro voto. Nos hemos dejado llevar mansamente por la agenda que le conviene a la corporación política. Llegó la hora de exigir que se termine el reino del revés y que nos dejen vivir y crecer en paz, para volver a ser la gran nación Argentina que fuimos.


Publicado en el diario La Prensa el 27-02-2020

http://www.laprensa.com.ar/486103-Autopercepciones-y-autocensura.note.aspx