Campañas mediáticas, deconstrucción y acoso estatal

Actualizado: 11 de abr de 2019

Por Myriam Mitrece y Carlos Ialorenzi



Los vínculos entre las personas nunca fueron sencillos. El amor, el odio, la violencia, la ternura, la envidia y la generosidad formaron, forman y formarán parte de las relaciones humanas: entre mujeres, entre varones, entre mujeres y varones. Pero en los últimos tiempos pareciera que hay un encarnizamiento femenino contra los hombres.


¿Se pretende unir o separar? Evidentemente el feminismo militante, parece dirigirse a dos objetivos: legalizar el aborto y atacar al varón. Lejos están de los reales intereses de las mujeres.

Decontruirse El término deconstrucción fue popularizado y analizado por el filósofo francés Jacques Derrida. Deconstruir es deshacer una estructura conceptual. Desde la perspectiva de género, es concientizarse de que todo aquello que hasta ahora percibíamos como natural (por ejemplo: la diferencia sexual entre varones y mujeres), fue socialmente construido por el heteropatriarcado opresor. La lucha por las relaciones de poder entre los géneros es una interpretación de la realidad sociopolítica, pero no es la única. Hay otras posibles.

Los vínculos humanos son bastante más complejos que los simplismos ideológicos de un grupo de iluminados que dicen saber cuando cada una está siendo oprimida, porque por sí misma no lo sabe ni se da cuenta.


Propaganda mediática acosadora Derecho al aborto, feminismo, perspectiva de género patriarcado, empoderamiento de la mujer, muerte al macho, abuso y violación; están siendo términos muy difundidos en los medios. Las campañas son, paradojalmente, de una intensidad acosadora y revelan solo medias verdades.

"Ni loca, ni perseguida ni histérica, el acoso existe". Es cierto. El acoso existe y también existen las locas, las perseguidas y las histéricas.

"El 100% de las mujeres sufrió acoso en un medio de transporte público alguna vez a lo largo de su vida". Es probable. Del mismo modo que también es probable que todos hayamos sufrido en nuestra vida alguna situación violenta.

"Una mujer no puede inventar que fue víctima de violencia sexual". Una mujer, como un varón pueden decir verdades y mentiras. Como todos.

Los eslóganes se suceden y poco a poco pretenden modificar la visión de la realidad, incluso la interpretación sobre hechos pasados. Lo que pudo pasar como un simple acontecer momentáneamente desagradable, se sobredimensiona y genera resentimiento y revanchismo.

Va como ejemplo el comentario de una periodista en un portal de extrema izquierda:"...mi mamá dudaba. Como muchxs otrxs. Después leyó una nota que publicamos...y ya no dudó. Este año me dijo que gracias a mí y a mi hermana se estaba deconstruyendo. Que había naturalizado tantas violencias en su vida y que ya no más. Ayer me dijo que estaba dolida, asqueada y enojada".


Lay Ley Micaela Hace unos días se sancionó una ley que toma su nombre de Micaela García, una joven asesinada en Gualeguay en 2017. Crea el "Programa Nacional Permanente de Capacitación Institucional en Género y Violencia contra las Mujeres". Establece la capacitación obligatoria en esta temática a todas las personas que se desempeñen en la función pública en todos sus niveles y jerarquías en sus tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. El diseño y contenidos de la capacitación estará a cargo del Instituto Nacional de las Mujeres, que en su página web, deberá brindar acceso público y difundir el grado de cumplimiento de las disposiciones de la ley en cada uno de los organismos. Aquellos empleados o funcionarios que se nieguen a tomar los cursos de capacitación serán sancionados. Tomemos en cuenta que la perspectiva de género es una teoría o enfoque que no necesariamente tiene que ser compartida por todos y que no adherir a ella no significa estar a favor de la opresión de la mujer. ¿Para terminar con las injusticias no alcanzaría con promover el respeto a todas las personas, prevenir la violencia en general y resguardar la seguridad de todos los habitantes? Quizás el sentido de la norma sea otro. Una forma más de violencia institucional y abuso del estado sobre las conciencias. Las políticas de género basadas en este enfoque generan cada vez más grietas, más odio, más desconfianza entre los sexos. ¿Se pretende unir o separar? Evidentemente el feminismo militante, parece dirigirse a dos objetivos: legalizar el aborto y atacar al varón. Lejos están de los reales intereses de las mujeres. Hace unos días circuló por las redes un video en el que algunas actrices y periodistas cantaban desde este mismo enfoque de género política y gubernamentalmente correcto: "Somos el gen que genera y degenera, generación degenerando formas nuevas. Somos el género sin generales, que generan generaciones que serán de otras maneras". Dice el Diccionario de la Real Academia Española: Degenerar es "decaer, desdecir, declinar, no corresponder a su primera calidad o a su primitivo valor o estado, decaer de la antigua nobleza de sus antepasados, no corresponder a las virtudes de sus mayores o a las que tuvo en otro tiempo". Huelgan las palabras.

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