#ConAbortoSalimosTodos

Por Myriam Mitrece de Ialorenzi y Carlos Ialorenzi


El año pasado en esta columna nos preguntamos: ¿Cómo puede ser qué con los adelantos de la ciencia y la tecnología, todavía existan personas que no sepan cuando comienza la vida humana? ¿Cómo puede ser que viendo una ecografía o un feto abortado no se den cuenta que se trata de un ser humano único e irrepetible? ¿Cómo es posible que no comprendan que tiene un ADN propio y que además de una madre tiene un padre? O lo que es peor, ¿cómo puede ser que sabiendo que esa nueva vida es un ser humano proyecten matarlo y lo festejen?


Nos gustaría preguntarles a quienes dicen defender los derechos humanos y al mismo tiempo promueven el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo ¿En qué momento nos convertimos en seres humanos? ¿De la unión de un hombre y una mujer puede concebirse una criatura no humana? ¿Puede un embrión humano no ser un ser humano?


La respuesta a todas estas preguntas es clara. Desde la fecundación existe un nuevo ser humano aunque haya quienes no quieran o no puedan verlo.


DE LA ACADEMIA NACIONAL DE MEDICINA


Esta prestigiosa institución afirmó:


“Que el niño por nacer, científica y biológicamente, es un ser humano cuya existencia comienza al momento de su concepción por lo que, desde el punto de vista jurídico, es un sujeto de derecho como lo reconocen la Constitución Nacional, los tratados internacionales anexos y los distintos códigos nacionales y provinciales de nuestro país.

Que destruir a un embrión humano significa impedir el nacimiento de un ser humano.

Que el pensamiento médico a partir de la ética hipocrática ha defendido la vida humana como condición inalienable desde la concepción”.

Por lo que hace “un llamado a todos los médicos del país a mantener la fidelidad a la que un día se comprometieron bajo juramento.”


El juramento que de acuerdo a la Declaración de Ginebra realizan los médicos al terminar sus estudios ordena “Velar con el máximo respeto por la vida humana”.


Sin embargo, como si fuera un dejà vu, nuevamente estamos como en 2018 ante un proyecto perverso, hablando sobre los mismos temas y respondiendo a las mismas mentiras ideologizadas. Esto ya lo pasamos y -aunque el derecho a la vida no se somete a consenso- el debate fue dado y el resultado terminado. La Argentina dijo no el aborto. Sin embargo, como tantas otras veces nos pasa ¡otra vez sopa!


UNA RECORRIDA RÁPIDA


Por si no fuera suficiente la realidad biológica, volvemos a revisar algunos textos de nuestro ordenamiento jurídico:


El art. 75, inc. 23, de la Constitución Nacional dispone que corresponde al Congreso “dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo”.


Entre los tratados internacionales incorporados a nuestra constitución se encuentra la Convención Americana sobre Derechos Humanos “Pacto de San José de Costa Rica” en cuyo artículo 4, inc. 1 dice que “Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.


El Código Civil y Comercial, declara que “la existencia de la persona humana comienza en la concepción” (art.19).


El Decr.1406/98 –vigente- establece el 25 de marzo de cada año como el «Día del Niño por Nacer», con el objeto de recordar a los niños que aún no nacieron.


Como si esto no bastara, “no existe ningún instrumento internacional que obligue a nuestro país y que consagre tal pretendido derecho al aborto”… (Centro de Bioética, Persona y Familia)


EL PROYECTO ACOMPAÑANTE


El proyecto de Ley Nacional de Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y en la Primera Infancia presentado conjuntamente con el de legalización del aborto, podría resultar engañoso ya que a simple vista parece reconocer al niño por nacer como sujeto de cuidado presentando incompatibilidades con el de aborto.


Es cierto que resulta extraño que un proyecto subsidie a la embarazada desde la semana 12 hasta el fin del embarazo y otro que la habilita a abortar a voluntad hasta la 14.


Fuera de esto, ambos son compatibles porque parten de una misma premisa: lo prioritario es que la mujer ejerza sus derechos reproductivos. Ambos, como conjunto son la concreción exacta del eslogan de la campaña abortista “La maternidad será deseada o no será”.


En este proyecto en ningún momento se nombra al embrión, feto o niño por nacer. Ni siquiera al “producto de la concepción”, por eso se habla de la protección y cuidado de la salud del embarazo.


Tampoco aparece la palabra “madre”. Sabemos que habiendo embarazo hay niño (y cuidando a la madre, también se lo cuidaría), pero el texto muestra que el interés se dirige a la mujer o “persona gestante” que desea al niño, y como resultado, se protege al objeto de su deseo.


En fin…argumentos a favor de las dos vidas sobran, evidencias hay suficientes, aunque haya que reconocer que en la época de la posverdad estas obviedades no convencen. Habrá que salir a la calle, a ponerle el cuerpo a la causa. Por eso el sábado 28 a las 15 se convoca a una multitudinaria concentración frente al Congreso para manifestar que la Argentina, no quiso, no quiere y no querrá políticas de descarte de personas.


Publicado en el diario La Prensa el 25-11-2020

http://www.laprensa.com.ar/496268-ConAbortoSalimosTodos-.note.aspx