Dos símbolos para una Argentina

Por Myriam Mitrece de Ialorenzi


Cuando esta columna llegue a ustedes, probablemente nuestros diputados estén debatiendo si nuestro país será o no, uno más de los que en este planeta descartan selectivamente a personas por nacer. Hoy se inicia, en la Cámara Baja, el tratamiento de la legalización del aborto y se está jugando la aproximación a dos modelos de Argentina muy diferentes que podemos representar en dos escenas, con dos símbolos.


Los seres humanos somos simbólicos por naturaleza. Lo que vemos u oímos, nos impacta; pero lo que representa aquello que nos entra por los sentidos, nos mueve aún más. La representación de un símbolo nos llega profundamente al espíritu, a los afectos, moviliza recuerdos y desata pasiones. Una tela, deja de serlo prioritariamente cuando ondea con los colores patrios. Un vestido de fiesta, nos prepara el alma para la alegría.


Permítaseme resumir lo que en estos momentos se está debatiendo, con dos imágenes mentales, con dos símbolos.


LA FATÍDICA PERCHA


La primera imagen la conocen todos. No solo fue contratapa del The New York Times en 2018, varias veces en los últimos años, las calles de Buenos Aires se vieron cubiertas por carteles verdes con la mítica percha con la que Amnesty (organización internacional) instaba a la legalización del aborto en nuestro país.


También cientos de veces escuchamos de atroces abortos “inseguros” practicados con dicho adminículo. Un horror. Y nos preguntamos ¿por qué una percha?


La historia se remonta a 1953, en Alabama, cuando Elsie, una niña rica, de familia conservadora (de las que hoy llamaríamos de “las populares del colegio”) quedó embarazada de su entrenador, William Hamilton. Él, siete años mayor, trató de que se casara con alguien de su edad, para “desembarazarse” del hecho, pero ella no quiso. La única manera de que el bebé indeseado no arruine la vida de William era el aborto. Con un amigo llevaron a Elsie a un hotel. Su cuerpo fue hallado al día siguiente desangrado junto a una percha. El entrenador fue acusado de homicidio, condenado en primera instancia, pero finalmente el tribunal creyó en su versión: que Elsie se había practicado a sí misma un aborto.


Esta noticia recorrió los diarios de la época y hacia finales de los años 60 las manifestaciones feministas ya utilizaban perchas como símbolo de la lucha por la legalización del aborto.


En fin. Un símbolo que con el correr del tiempo fue despojándose de aquello que no le convenía: ya no se recuerda a la niña rica, ni al abusador de menores, ni al crimen dudoso. Solamente se asoció la percha al aborto clandestino, al dolor y la soledad.


La realidad es que las mujeres no suelen abortar con perchas. Es simplemente un recurso propagandístico cuidadosamente elegido: un objeto que está en nuestra casa y es de uso cotidiano, para que cada vez que lo veamos nos traiga a la mente la injusticia social contra las mujeres pobres que no pueden acceder a salir indemnes de tal atrocidad.


RESTAURAR LA ARGENTINA


La segunda imagen es muy reciente. Tiene que ver con nuestra idiosincrasia. No cuenta con financiamiento internacional ni promoción mediática. Proviene de manos generosas, autóctonas y humildes.


En la Plaza Mariano Moreno (contigua a la del Congreso) se encuentra el km 0 de la red de carreteras argentinas. El lugar está marcado con un monolito cuya cara norte muestra una imagen de Nuestra Señora de Luján, patrona de la red vial nacional.


Aunque enrejada, buscando ser protegida -metáfora de La Argentina- se podía ver que había sido víctima de piedrazos y su cara estaba casi totalmente desfigurada.


Unas mujeres piadosas viendo el estado en que se encontraba la imagen decidieron pedir permiso al Gobierno de la Ciudad para recomponerla.


El lunes 7 de diciembre, a las 9 de la mañana, un grupo acompañó la restauración, rezando el Rosario y celebrando una misa.


Cerca de 150 personas, pidieron a la Virgen por los niños por nacer y por la conversión de los diputados, mientras tanto, con paciencia, delicadeza y cuidado, la imagen volvía a mostrar su faz original. Fue necesario profesionalismo y vocación.


Así como nuestra patria lo requiere, para restaurar la imagen hubo que escoger las herramientas adecuadas para no dañarla más de lo que ya estaba. Se necesitó tiempo y dedicación; y soportar ciertas incomodidades. Era un día para disfrutar del sol, pero el trabajo a su pleno rayo, supongo que no sería tan agradable.


EN LA BIFURCACIÓN DEL CAMINO


Estas dos escenas representan lo que hoy se debate. Por un lado la intromisión de poderes internacionales, el establishment mediático con su relato y el cuantioso aporte económico para sostenerlo. Por otro la sencillez de un pueblo creyente y perseverante que hace lo mejor que puede con lo que recibió.


Dos países posibles: el de la manipulación y la muerte y el de la esperanza y la paciente restauración. Un puñado de legisladores tiene nuestro futuro en sus manos. ¿adónde nos llevarán?


De todos modos sabemos que al fin, el Bien prevalecerá.



Publicado en el diario La Prensa el 09-12-2020

http://www.laprensa.com.ar/496780-Dos-simbolos-para-una-Argentina.note.aspx