La nueva rebeldía

Actualizado: 11 de abr de 2019

Por Juan Pablo Ialorenzi



Aristóteles en su obra La retórica da una serie de ideas acerca de qué es lo propio de las etapas de la adolescencia y la juventud. Palabras tan vigentes en la antigüedad griega como hoy en nuestro país. El célebre filósofo afirma que "los jóvenes son concupiscentes de carácter y les encanta hacer siempre lo que desean.

Son muy seguidores de las pasiones venéreas. Sus deseos son agudos pero no prolongados, pues se les pasa la pasión deprisa", luego agrega: "Y viven por la mayor parte llenos de esperanza, porque la esperanza es lo propio del futuro como el recuerdo es lo propio del pasado, y resulta que los jóvenes tienen ante sí un largo futuro y tras de sí un muy breve pasado... Son fáciles de engañar porque esperan con facilidad, y son sobremanera valerosos porque están llenos de esperanza", y continúa diciendo: "Se pasan en todo, todo lo hacen exageradamente, lo suyo es por doquier la demasía, pecan por exceso, aman con exceso, odian por exceso, no tienen término medio"

Es propio de los jóvenes tener ideales que tiendan al cambio en favor de la justicia, y son amigos de luchar apasionadamente por mejorar la realidad. Los jóvenes son revolucionarios por naturaleza, buscan cambiar de formas rápidas y profundas las estructuras sociales establecidas para alcanzar un estado mejor. La rebeldía no siempre debe tomarse como una oposición caprichosa, también existe la rebeldía sana, que consiste en evaluar la realidad y poner toda la fuerza en acción para perfeccionarla. El tiempo y la experiencia les dirá si eso por lo que tan vigorosamente pelean es justo y necesario, pero, mientras tanto, para formar estos ideales, deben analizar qué es lo que la sociedad ha establecido como correcto y contra qué se deben sublevar.


Lo que antes era revolucionario hoy es lo socialmente aceptado y lo políticamente correcto.

Viejos rebeldes John Lydon, o más popularmente conocido como Johnny Rotten, cantante de la banda británica Sex Pistols, ícono de la rebeldía radical y precursor de uno de los mayores movimientos contraculturales de la historia, el punk, aún está siguiendo su lógica de rebelión contra el status quo, pero, para sorpresa de sus admiradores, su crítica social advierte un gran cambio contextual: lo que antes era revolucionario hoy es lo socialmente aceptado y lo políticamente correcto.

En el 2017, luego de que John Lydon diera su opinión a favor de distintas políticas de Donald Trump, fue repudiado por las masas. Lo mismo sucedió con otra leyenda del rubro, Morrissey, quien se refirió a temas controversiales como el acoso sexual, acusándolo de "teatro público" y criticando el hecho de que los medios muestren al hombre como un ser monstruoso y a la mujer como una persona totalmente indefensa. También, reconoció que sus mismos seguidores hoy son quienes apoyan rígidamente el orden establecido mientras reclaman un giro estructural (que desconocen) en la sociedad. Luego de ser atacado mediáticamente por este y otros dichos relacionados al nacionalismo, se descargó: "Ser políticamente correcto es incorrecto. La izquierda loca es tan extremista. No se puede tener una opinión contraria".

Ambos dedicaron su vida artística a la lucha contra los sistemas imperantes, y hoy, fieles a la esencia de su estilo musical, lo siguen haciendo. El ánimo de insurrección que caracteriza al Punk ahora se rebela contra la hegemonía cultural que respalda al poder actual. En nuestros días, oponerse a lo políticamente correcto y a la agenda propuesta por los autodenominados "progresistas", es un acto de rebeldía.


Los jóvenes de hoy en día Es llamativa la aparición de los "jóvenes de derecha" durante este último año en redes sociales, interesados por meterse en cuestiones políticas que atañen a toda la sociedad. Son la nueva rebeldía que no acepta que lo arrastre la corriente.

Al igual que en todo movimiento social y político existen quienes son más apasionados, más intelectuales o que apoyan la causa sin conocerla a fondo, modos distintos de dar respuesta al natural hartazgo hacia las imposiciones culturales y al poder políticamente correcto. Los jóvenes más estudiosos buscan formarse con lecturas sobre el respeto hacia las libertades individuales, liberalismo económico, nacionalismo y conservadurismo. Otros intentan aprender por medio de internet escuchando a politólogos y economistas populares que han tomado como sus "ídolos". Algunos, simplemente adhieren por lo novedoso del discurso, aunque no lo comprendan del todo y se mantienen unidos por el fervor que él despierta.

Por otra parte, este último año, sin distinción partidaria, la nueva generación provida creció a pasos agigantados, defendiendo el principal de los derechos mientras le hace frente a los grupos de poder. La izquierda supo captar los centros de formación para jóvenes haciéndoles creer que se estaban rebelando contra un sistema social, mientras los manipulaba para que ignoren cual era verdaderamente el poder cultural.

El surgimiento de espacios políticos fuertes de derecha en varios países, y de jóvenes que los acompañan, da la impresión de que nuestra época se hartó de la corrección impuesta por los poderes hegemónicos "progresistas" y se está despertando para formar una nueva alternativa sociopolítica.