Los únicos no privilegiados son los niños

Actualizado: ago 26


Estamos a punto de celebrar el 30º Aniversario de la suscripción por parte de los líderes mundiales de un compromiso histórico para la infancia: La Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención protege el derecho de todos los niños, de cualquier país, a vivir libres de discriminación, violencia y abandono.


Sin embargo, estamos aún muy lejos de lograr que todos los niños disfruten de una infancia plena, y de hecho, muchas de ellas terminan antes de tiempo.


En la Argentina también muchísimos niños mueren antes, sufren desnutrición, violencia y abandono como condiciones irreversibles; no tienen agua potable ni otras condiciones de vida digna, ni van a la escuela. El grado de deserción escolar es cada vez mayor luego de décadas de esfuerzos vanos que no logran revertir la tendencia: el 50% no termina la escuela. Nuestra deuda con la niñez es alarmante.


El 28 de septiembre del año 2005 por la ley 26.061 se creó en la Argentina el cargo de Defensor de Niños, Niñas y Adolescentes para proteger integralmente a la infancia y garantizar el ejercicio y disfrute pleno de sus derechos. Sin embargo, a pesar de que la norma dispone un plazo de 90 días para el nombramiento de la figura del Defensor, lo cierto es que aún hoy, 14 años después, el puesto permanece vacante.


Recién en 2017 se conformó la Comisión Bicameral, la cual puso en marcha un concurso público. Se admitieron 68 postulantes de los cuales 15 fueron finalistas.

El próximo paso según el reglamento de la Comisión, era que tanto la Cámara de Diputados como la de Senadores ratifiquen, con mayoría simple y en un plazo de 180 días, la designación de la terna que encabezaba Marisa Graham y que tenía por adjuntos a Juan Facundo Hernández y a Fabián Repetto.


Pero eso no pasó: Hoy se venció el plazo y el concurso caducó. Volvemos a foja cero.

¿Cuál es la razón por la cual esta deuda con la infancia se sigue dilatando?


La misma Marisa Graham en una nota del diario La Nación del 25 de abril nos da la primera pista: ella afirmó estar a favor de la legalización del aborto. Pero aún más, es incluso una activa militante de la campaña del Aborto Legal, Seguro y Gratuito. También apoyaban el aborto los otros 14 finalistas. El hecho de que la gran mayoría de los postulantes que no fueron aprobados estuvieran en contra de esa práctica inconstitucional, es otra pista, que lleva directamente a confirmar una sospecha: 8 de las 10 integrantes de la Comisión Bicameral son abanderadas de la legalización del aborto.


La propuesta de Marisa Graham como Defensora de los Niños se volvió polémica por sus propias declaraciones: ella misma admitió que defendería no a todos, sino sólo a una parte de los niños que reconoce la Constitución: aquellos cuyos embarazos quieran ser llegados a término. Eso hizo que el tratamiento en la Cámara de Diputados sea tan ligero que su designación fue aprobada a mano alzada, lo que obligó a 49 diputados a manifestar por escrito su fuerte oposición.


Igual de polémico fue el intento por parte de la Cámara Alta. La senadora Durango pidió una moción de preferencia para tratarlo en una próxima sesión y fue tal la rapidez y la informalidad de la aprobación de la moción que dos senadores pidieron que se aclare el hecho. El senador Mayans dijo que no había visto que la mayoría de las manos fuesen levantada y la senadora Fiore, además de ratificar lo de Mayans, pidió el recuento, el cual fue negado. Se hizo evidente que nadie siquiera había contabilizado los votos. Igualmente, más allá de este hecho, el Senado volvió a sesionar y este tema no se trató.


Estamos frente a una de las tantas grietas de una Argentina resquebrajada donde también el Senado estaba a la espera del resultado de las elecciones.


Mientras los adultos manipulan las instituciones para imponer ciertas ideologías y pujan por el poder, cientos de miles de niños argentinos siguen sin un defensor que trabaje realmente por proteger sus derechos vulnerados y visibilizar sus problemáticas en la agenda pública, sin tener que ser discriminados de antemano por quién debería buscar evitar tales abusos. Los niños, al igual que el futuro del país, sufren y esperan.


El viernes a última hora, sorpresivamente la Comisión Bicameral, ya con el concurso caduco, convocó a una reunión para este miércoles, sin temario definido. Desde la sociedad civil estamos atentos a que no busque extralimitarse en sus funciones para extender un plazo vencido, sin respetar el reglamento que ella misma dictó.


Querer continuar con esta designación demuestra la tozudez de un grupo de diputadas y senadoras que violentan los derechos de los más vulnerables, dejándolos desamparados por buscar lograr un solo cometido: que quien ocupe ese cargo sea un abanderado de su propia ideología que despoja de sus derechos a los niños no deseados.


Esperemos que se conforme una nueva y equilibrada Comisión Bicameral, que tendrá que definirse con el ingreso de los nuevos diputados y senadores electos, para poder llevar adelante un nuevo concurso, con la celeridad y el profesionalismo que se merece el tema, de modo de culminar con la designación del tan esperado cargo de Defensor del Niño.

Mirar para otro lado nos convierte en una sociedad cada vez más deshumanizada y peor aún, en una país con un futuro sombrío. No hay lugar para mayores descuidos en la delicada y urgente tarea de escoger a quien tendrá la impostergable responsabilidad de proteger a quienes más lo necesitan.


Inés Brogin

Abogada UBA

Miembro de Frente Joven