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Más progresistas, menos humanos

Por Juan Pablo Ialorenzi

Nuestra sociedad, y muchas naciones occidentales, han sido atrapadas por el pensamiento de izquierda. Aunque ya no una izquierda como la de Lenin, Mao o Castro, que adaptó la doctrina marxista a sus tiempos (o sus tiempos a la doctrina marxista), ni como la ola rosa del populismo izquierdista sudamericano, iniciada por Chávez en Venezuela y continuada por Correa, Morales y el matrimonio Kirchner, con un discurso de oposición a los grandes poderes internacionales.

A pesar de las distintas tonalidades que fue adoptando a lo largo del tiempo y el espacio, hubo un factor común: deshumanizó al hombre, tomándolo solamente como un colectivo que vive para luchar.

Hoy estamos ante una izquierda que vio que la lucha contra el capitalista ya no era viable y supo seguir con su lógica de antagonismos pero desde otro lugar: el cultural. De esa manera utilizó al modelo capitalista y globalista para imponer su lucha al mundo y que este la acepte como progreso.  No es novedad que a la izquierda no le interesa la libertad, o hasta luche contra ella, pero hoy la ignora. El progresismo de izquierda es la nueva manera de movilizar masas quitándole su humanidad.


ESCLAVO DE LA SOCIEDAD,"LIBRE" EN LAS CALLES


Los recientes dichos de uno de los actuales candidatos a gobernador de la provincia de Buenos Aires, o la popular película del Guasón interpretada por Joaquín Phoenix, nos pueden hacer reflexionar sobre este asunto.

El progresismo cultural sostiene que los delincuentes llevan esa vida y cometen tales atrocidades porque la sociedad los empuja a eso. El que roba, roba porque la clase dominante no le dio otra posibilidad, el que mata lo hace porque no encontró otro modo de liberarse de la opresión. Siempre hay un villano impersonal que obliga a los más desfavorecidos a cometer actos que no quieren, quienes luego son criminalizados por ello.

Siempre hay que comprender y reconocer que no todas las personas tienen las mismas posibilidades, ni pudieron acceder al mismo nivel educativo, y que las políticas públicas deberían contrarrestar esa tendencia, pero no por eso hay que negar la responsabilidad del delincuente respecto de sus actos.

Todo hombre es libre de cometer delitos o de buscar otra salida que respete los derechos de los demás, y si no lo pudiera hacer, la justicia debería ver el caso particular. Es importante tener en cuenta la realidad de que muchos jóvenes que delinquen, lo hacen bajo el efecto o bajo las consecuencias de estupefacientes que no le permiten advertir las consecuencias de sus actos, pero siempre el primer paso a estas sustancias se dio en el marco de, al menos, un margen de libertad.

Esto explica, porqué que la izquierda extrema en nuestro país se opuso a un proyecto de ley contra los violadores, mientras quiere legalizar el aborto para ayudar a mujeres violadas. El progresismo cultural elimina la posibilidad de libertad que naturalmente posee el hombre.


DENIGRAN, NO EMPODERAN


El aborto es una de las bandera más populares que levantan las izquierdas. Reclaman progreso, nuevos derechos y empatía por las mujeres que mueren por qué se atreven a abortar. 

La razón que asiste el mantener el aborto en la ilegalidad es que la vida es un bien jurídico a defender, y el armado legislativo debe estar orientado a resguardarlo. Mientras tanto, uno de los argumentos que más repitieron los militantes de pañuelo verde durante este tiempo es que "las mujeres que abortan lo van a hacer igual", por lo que estado debe validar la práctica, ya que no puede desconocer que los abortos ocurren y seguirán ocurriendo. Pero ¿Acaso están negando que las mujeres puedan reflexionar sobre sus prácticas? ¿Quieren empoderar a la mujer considerándola un sujeto sin capacidad de reflexionar, y volver sobre sus acciones?

La mujer, al igual que el varón, posee libertad, que aunque sea restringida, (como en todos los humanos) siempre se pueden buscar soluciones que respeten la dignidad humana. Con estas palabras la izquierda deshumaniza a la mujer negándole la libertad de repensar sus acciones y elegir mejores opciones. Para la izquierda, la mujer con un embarazo vulnerable es solo un cuerpo gestante que puede militar sus causas.


SENTIMENTALISMO PROGRESISTA

Muchas de las argumentaciones que sostiene el progresismo para justificar sus posicionamientos ideológicos están atravesadas por un eje común: el sentimentalismo. 

Apela a ejemplos concretos para defender posturas que tienden a universalizar y casos extremos para justificar otros menores. La cuestión es tocar solo la sensibilidad humana.  También elimina la racionalidad y la libertad que existe en el amor, como decisión de vida, para tomarlo como un mero acto pasional pasajero.

El uso de la capacidad humana de la razón es lo que hace al hombre progresar y reconocer lo verdadero en las cosas. Por la razón, que no es mero racionalismo, el hombre se hace menos manipulable y se perfecciona como humano. El progresismo quiere una sociedad manipulable que luche por sus causas. Para eso, primero debe hacer que las personas olviden que son libres y que pueden reflexionar.


Fuente:

Publicado en La Prensa el 17/10/2019.

http://www.laprensa.com.ar/481949-Mas-progresistas-menos-humanos.note.aspx

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