Priming verde

Por Myriam Mitrece de Ialorenzi


Rojo, rojo, rojo, rojo…pensá en una fruta ¡manzana! Seguramente muchos de ustedes se han reído con juegos por el estilo que demuestran la “capacidad de adivinación” del chistoso.


Evidentemente, no es magia. Existe un efecto relacionado con la memoria implícita, denominado priming por la cual determinados estímulos (por ejemplo, repetitivos) influyen en las respuestas.


El psicoterapeuta, Albert Ellis, describió creencias irracionales que alteran las reacciones emotivas y las conductas de las personas. Cuando esas ideas irracionales son “impresas” en la mente por repetición, generan respuestas acordes a esas ideas. En medios masivos se lanzan afirmaciones que a todas luces son tonterías, pero a tanto de repetirlas, muchas personas terminan creyéndolas.


PARA MUESTRA BASTA UN BOTÓN


Sería largo para esta columna ir mostrando el error en cada uno de estos eslóganes de campaña del aborto, pero estos tres bastan como muestra de la total irracionalidad:


“Cuando el aborto se legaliza, los abortos bajan” ¿por qué razón una práctica insegura, cara y clandestina, disminuiría al hacerla “segura”, “legal” y “gratuita”? Que “Un embrión de catorce semanas es solo un cúmulo de células” podría haber sido creíble en el medioevo, no en el siglo XXI con ecógrafos 4D y ultrasonido.


“El aborto es un preocupante tema de Salud Pública” Acá contamos con datos oficiales que nos pueden ayudar a sacar conclusiones. Podemos partir del “Mito de los 500.000” y suponer que fuera cierto que hay esa cantidad de abortos clandestinos anuales (dato supuesto, no comprobado). Según el registro oficial de egresos hospitalarios alrededor de 38.000 mujeres son internadas por causa de abortos. Tengamos en cuenta que este registro no diferencia abortos espontáneos de provocados, y que hay muchas más causas que la clandestinidad. Aun así, sería menos de un 8% de mujeres las que requieren internación. Si además, según los registros oficiales año tras año mueren no más de 20 por aborto no especificado (que podría incluir algunos clandestinos). La conclusión a la que arribaríamos es que ni por la cantidad de afectadas, ni por la peligrosidad sería motivo de llamarlo “una gran preocupación de salud pública”.


Y podríamos seguir… Además, aunque el derecho a la vida no debiera someterse a consenso, el debate sobre la legalización del aborto ya se dio hace dos años y tuvo una resolución clara. El proyecto de descarte humano, fue rechazado. Sin embargo, el abortismo sigue insistiendo.


DESEADOS Y NO DESEADOS


El martes, el Presidente anunció el envío de dos proyectos para ser debatidos en el Congreso: Regulación del Acceso a la Interrupción Voluntaria del Embarazo y Atención y Cuidado Integral de la Salud durante el Embarazo y la Primera Infancia. Ambos centrados (siguiendo la estricta perspectiva de género) en la salud de las “mujeres y personas con diversas identidades de género con capacidad de gestar”. Al niño por nacer se lo ningunea en el primer proyecto y se lo esquiva en el segundo: la protección va dirigida a la embarazada y al niño en la primera infancia.


Algunos ingenuos podrían creer que el llamado “Proyecto de los 1000 dias” podría atemperar al de aborto. Por el contrario, plantea más cruelmente la grieta entre personas deseadas e indeseadas, queridas y no queridas. Unos merecen la vida y otros no. Todos depende de un tercero al que se habilita para decidir quién puede o quien no puede ingresar a este mundo. ¡Qué nefasta se vuelve una sociedad cuando un tercero (madre, padre… ¿podría ser en algún momento el Estado?) se transforman en árbitro, juez y verdugo de la vida de los otros!


QUÉ PROPONE EL PROYECTO OFICIAL


Alguien podría suponer que con una constitución de las cámaras semejante a la de 2018 y dado que el proyecto fue rechazado, se presentaría uno más contemporizador a fin de atraer a los indecisos. Muy por el contrario, como ya estamos acostumbrados, se va por más.


Este proyecto habilita el aborto a voluntad como derecho hasta la semana 14 -o sea casi el cuarto mes de embarazo- y fuera de ese límite –durante todo el embarazo- bajo las causales de violación (sin necesidad de denuncia, solo basta una declaración jurada), para menores de 13 años (sin necesidad de denuncia ni declaración jurada) y cuando se ve afectada la salud de la mujer, entiéndase el concepto como lo hace la Organización Mundial de la Salud “estado de completo bienestar físico, mental y social”.


La objeción de conciencia es solo título del artículo 10. A poco de leer vemos que es engañosa y sus requisitos atan de pies manos al personal de salud, quien está obligado a informar sobre la opción del aborto, aunque la paciente no lo requiera y derivarla sin dilación a otro profesional que realice el “trabajo sucio”.


En fin… además de las presiones externas para legalizar esta práctica. El impulso también es la necesidad de un gobierno, que fuera de las políticas de género no ha logrado cumplir ninguna de sus promesas.


Publicado en el diario La Prensa el 18-11-2020

http://www.laprensa.com.ar/495964-Priming-verde.note.aspx