¿Quién determina el sentido de una vida?

Actualizado: 11 de abr de 2019

Por Myriam Mitrece y Carlos Ialorenzi


Un periodista se enteró de un suceso noticiable. Consultó cinco fuentes que afirmaban el hecho. Le aportaron otros datos. La noticia salió publicada. Hasta ahí, una como tantas.

Pero no fue así. Salieron prontamente a desmentirlo medios hegemónicos, un ministro provincial, incluso organismos periodísticos internacionales diciendo que se trataba de una noticia falsa (aunque curiosamente tampoco hubieran podido dar fe de que el hecho no ocurrió, porque no estaban en el lugar).

¿Por qué tanto ahínco en denostar al periodista, en revisar sus procedimientos éticos, en hacerlo callar? Es raro. Pocas veces se vio tanta persecución ante una noticia ¿falsa?. La necesidad tan urgente de taparlo, puede tomarse como un indicio más de la veracidad del suceso. Quedó expuesto algo que no debía.


¿Qué se hace si luego de realizar el aborto, el bebé sigue vivo? ¿Si el bebé hubiera sido muy prematuro, pero deseado, se lo hubiera asistido?

El hecho y su significado El hecho en cuestión es verdaderamente aberrante. Terrorífico. Un ser humano, de cinco meses de gestación, murió tras horas de agonía. Solo. Totalmente desvalido. En un lugar deshonroso. Como un desecho. Sin otro ser humano que al menos lo acompañara en ese trance. Con sólo imaginar la situación, cualquiera se conmueve. No se puede aceptar. Hay que silenciarlo o asumir que el aborto es una indignidad. El hecho acontecido dejó a la luz una llaga ardiente. Un punto que es difícil de asimilar para cualquier humano bien nacido. Puso a la vista algo que es mejor no mirar, no mostrar, no decir... aunque esté ahí.


Abortos tardíos Se dijo que no es posible que suceda algo así. Como siempre, para no caer en la confusión del subjetivismo, vayamos a datos objetivos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en "Aborto sin riesgos: Guía técnica y de políticas para sistemas de salud" (2da. Ed.) aconseja que "cuando se utilizan métodos médicos de aborto después de las 20 semanas de gestación, debe considerarse la inducción de la muerte fetal antes del procedimiento. Los métodos médicos modernos, como la combinación de regímenes de mifepristona y misoprostol o misoprostol solo, no producen directamente la muerte del feto; la incidencia de sobrevida transitoria del feto después de la expulsión está relacionada con el aumento de la edad gestacional (pág. 40)". Es decir que es necesario dar muerte al feto con determinados procedimientos farmacológicos o mecánicos ya que por sí solo, el misoprostol no produce el deceso.

El National Institute for Health and Clinical Excellence, organismo público del Departamento de Salud en el Reino Unido en el año 2005 tuvo que reconocer que ese año, al menos 66 bebés sobrevivieron al aborto que se les realizó y nacieron vivos. Se dejaron para que murieran, abandonados sobre una superficie de metal frío. Algunos agonizaron apenas una hora, otros tardaron varias horas en morir.

Un estudio publicado en el British Journal of Obstetrics and Gynaecology en 2007, afirma que aproximadamente uno de cada treinta bebés abortados mueren fuera del útero de la madre. De acuerdo a las últimas cifras oficiales aportadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social de España, desde la legalización del aborto (en 2010) se realizaron cerca de 65.000 abortos en el segundo y tercer trimestre de gestación. Tomando en cuenta el estudio británico, es probable que cerca de dos mil bebés se dejaron morir como desecho.

Según afirma una importante clínica abortiva europea, no todos los que realizan abortos de segundo y tercer trimestre practican el feticidio en las IVE porque presenta como inconveniente un mayor riesgo para la salud de la madre, aunque reconoce la "ventaja" de que se garantiza la muerte fetal antes de la expulsión.

En Estados Unidos, por una cuestión legal, muchos "prestadores" provocan la muerte fetal antes del aborto para evitar la violación de la legislación estadounidense actual, que desde 2003 prohíbe el aborto por nacimiento parcial.

Hace más de veinte años una médica estadounidense anunciaba que con el uso de anticonceptivos más eficaces y el acceso al aborto temprano, los del segundo trimestre serían una práctica médica obsoleta. No fue así. Estos abortos se mantienen entre un 10 y 15%. En la mayoría de los países, aun con acceso a anticonceptivos, siguen sucediendo. Donde el aborto es legal se termina naturalizando su práctica en cualquier edad gestacional. La sociedad se insensibiliza y todo sigue corriendo.


Conmoción y Cambio La realidad es que el hecho en cuestión conmocionó. Y no es para menos. Lo sucedido en el Hospital Delicia Concepción Masvernat de Entre Ríos fue confirmado por el director del hospital y un obstetra de la institución. Los propios médicos intervinientes lo contaron en una reunión frente a varios testigos. Impactados, pedían cambios en el Protocolo de abortos no punibles. ¿Qué habría que hacer en estos casos? El protocolo no pone límites en cuanto a la edad gestacional ¿Qué se hace si luego de realizar el aborto, el bebé sigue vivo? ¿Si el bebé hubiera sido muy prematuro, pero deseado, se lo hubiera asistido?

Como consecuencia, al menos siete médicos comunicaron al director del hospital que no iban a participar en abortos. Pidieron ser incluidos en una lista de objetores de conciencia.

Quizás otros no dijeron nada, pero se pusieron a pensar en las consecuencias de una sociedad que asume la eliminación de seres humanos como una práctica habitual. Quizás una persona chiquita, desvalida, con su pequeña vida de apenas unas horas, logre salvar a otros.