Sobre insectos y pantallas

Por Myriam Mitrece de Ialorenzi


La fototaxia es la propiedad que tienen algunas células para realizar movimientos orientados de acuerdo con la intensidad de una fuente lumínica. Algunos insectos, con fototaxia negativa, repelen a la luz y huyen, como las cucarachas, a lugares oscuros. Otros, que tienen fototaxia positiva se sienten atraídos por la luminosidad. La naturaleza los ha dotado de una interesante herramienta para orientarse.


Dicen que cuándo una luz intensa se encuentra lejos impacta en los ojos del insecto de manera simétrica. Instintivamente sus alas se coordinan y vuelan en línea recta hacia ella. En cambio, cuando afecta más a un ojo que a otro, las alas se mueven con diferente frecuencia y por lo tanto el vuelo se tuerce y quedan girando.


Seguramente alguna noche de verano, haciendo honor al ocio, nos hemos preguntado por qué tales bichitos giran y giran alrededor de la lamparita hasta quedar achicharados y muertos en montoncito a la mañana siguiente. Así de simple. Los pobrecitos se confundieron y ya no pudieron salir de la trampa.


SALVANDO LAS DISTANCIAS


Dejemos por un rato a los pequeños alados y volvamos a nuestra vida cotidiana. Muchas de las cosas que creímos imprescindibles, hoy sabemos que no lo son tanto. En estos días de prolongadísima cuarentena vimos que se puede vivir con menos y que algunos artículos que antes nos parecían muy necesarios, hoy son casi un lujo. Por otra parte, otros objetos pasaron a ser indispensables para que nuestra vida social no se hunda en la nada. Hoy las pantallas, cualquiera sea su formato, son de los artículos más preciados. En la era del tacto prohibido, computadoras, tabletas, celulares y la tradicional caja boba aggiornada con la serie de moda, son el vehículo de la inclusión social permitida.


MUCHAS Y BUENAS OFERTAS


Las ofertas de cursos, charlas, conferencias y debates en entornos virtuales se multiplican. Muchos de ellos son realmente buenos. Buen contenido, original, accesible y entretenido. ¿Quién puede negar que las plataformas virtuales nos han dado la posibilidad de acceder a conocimientos y capacitación que por otros medios hubiera sido casi imposible? Las mejores universidades del mundo ofrecen cursos gratuitos, los trámites pueden resolverse evitando traslados y molestas esperas, el médico puede realizar un seguimiento online del enfermo y lo protege de posibles contagios, los libros digitales acercan conocimientos frescos a costo cero, en las redes sociales se puede afirmar, completar o contradecir lo que los grandes medios anuncian. Pareciera que llegó la panacea para el logro de la libertad en la sociedad global.


Parafraseando al político radical: con las pantallas, se come, se cura, se educa. Los beneficios son reales, pero tienen su precio. Mientras tanto, la gente ya no se llama a silencio, se "mutea" e ingresamos al festín si el "hospedador" nos habilita. Si no, esperamos en una virtual sala de espera solitaria, junto con otros solitarios, con quien ni siquiera podemos hablar del clima mientras esperamos a que nos atiendan. Hasta que cada uno queda acomodado en su cuadrito.


EL MEDIO ES EL MENSAJE


Marshall Mc Luhan explicó allá por los años 60 en El medio es el masaje que ``Todos los medios nos vapulean minuciosamente. Son tan penetrantes en sus consecuencias personales, políticas, económicas, estéticas, psicológicas, morales, éticas y sociales, que no dejan parte alguna de nuestra persona intacta, inalterada, sin modificar. El medio es el masaje. Ninguna comprensión de un cambio social y cultural es posible cuando no se conoce la manera en que los medios funcionan de ambientes''. Los medios funcionan de ambientes, más allá del contenido que difundan, del mismo modo que la invención del alfabeto abrió el transcendente cambio de la cultura oral a la escrita, la imprenta impulsó el deseo de alfabetización y la llegada de internet la visión del hombre global.


El medio, cambió la cultura. El medio fue el mensaje y lo sigue siendo. La pantalla mediadora alimenta al hombre observador-observado, más allá del contenido que observe. En esta misma línea, N. Carr agrega: "Como ventana al mundo, y a nosotros mismos, un medio popular moldea lo que vemos y como lo vemos-y con el tiempo, si lo usamos suficientemente, nos cambia como individuos y como sociedad''.


Decía Aristóteles que nada hay en la inteligencia que no haya pasado por los sentidos. El contacto con lo real es vital para el ser humano y nuestra inteligencia está hecha para captarlo. Así se logra conocer y vivir en el mundo. Hoy la distancia entre lo real y lo virtual se acorta y los límites se desdibujan. El sentido común se diluye porque vemos que todo es o puede ser virtualmente posible, aún lo contradictorio y lo absurdo. Y nuestra inteligencia se engaña. Es muy fácil inyectar ideologías y manipular mentes y cuerpos.


La luz de la pantalla atrapa, subyuga de tal forma que uno percibe que el tiempo no pasa y queda horas extasiado observando como la vida transcurre en cuadrados perfectos. ¿Lograremos tomar conciencia de la grandeza a la que estamos llamados para no terminar achicharrados en un montoncito?


Publicado en el diario La Prensa el 12-08-2020

http://www.laprensa.com.ar/492339-Sobre-insectos-y-pantallas.note.aspx